Nuevo programa en GENERACION A Radio. En esta oportunidad nos dedicamos a la seguridad informática, a avanzar en la tendencia de los teléfonos inteligentes (o smartphones) y, para relajar, a observar cómo sigue comportándose el mercado de vinos en la Argentina.
En primer lugar, dialogamos con Francisco Amato, CEO de Infobyte Security, sobre los temas de inseguridad informática que se dieron en los últimos días como el alerta de Google sobre Gmail y los mensajes que aparecían advirtiendo sobre cuentas desactivadas; y los ataques que sufrieron las redes sociales Twitter y Facebook. Una vez más, pedimos al experto que diera sus recomendaciones para poder utilizar la Red con el menor nivel de riesgos.
Luego, conversamos con Enrique Carrier, director de la consultora Carrier y Asociados, sobre la avanzada de los teléfonos inteligentes o smartphones en la Argentina. Primero, le preguntamos qué era un teléfono inteligente y luego nos pusimos a indagar sobre qué usos podrían darle los distintos públicos.
Finalmente, charlamos con Thomas Siedmann, gerente de Nieto Senetiner y vocero de Bodegas de Argentina, sobre el mercado del vino, teniendo en cuenta que hasta el sábado pasado se realizó la feria Vinos y Bodegas en La Rural. Contó que las exportaciones de vino argentino continúan creciendo a un ritmo de 30% anual -de manera consecutiva en los últimos cinco años- y que la proyección de ventas al exterior para 2010 es superar los US$800 millones. También reveló que la demanda de malbec es tan fuerte de parte de los otros países que están intentando posicionar más fuertemente a otras cepas que se dan muy bien en el país, como la tinta bonarda y la blanca torrontés, para no ser tan malbecdependientes.
Música, novedades del sector de la tecnología y otras novedades completaron GENERACION A Radio que podés descargar desde acá en MP3 o de manera on line haciendo click en el botón de abajo.
GENERACION A Radio - Programa del 25 - 9 - 2010
Las bebidas se suben a las redes sociales para fidelizar clientes y alentar el consumo responsable de alcohol


Eurnekian compró la Bodega del Fin del Mundo
Eduardo Eurnekián, dueño de Aeropuertos Argentina 2000, y de tantos otros negocios asociados al mundo aerocomercial, anque de otros sectores como el de biocombustibles, cerró trato para quedarse con la Bodega del Fin del Mundo, del empresario Julio Viola.
Arranca el fin de semana, hora de hablar de un vino argentino
Llegó el viernes y hoy es turno, nuevamente, de un vino argentino. Y otra vez me voy a tomar el atrevimiento de hablar de un blanco, elaborado con otra uva emblemática de la Argentina, la torrontés.
El vino de hoy es de la bodega El Esteco (ex Michel Torino), del Grupo Peñaflor. Se trata del Don David torrontés 2007. La verdad, un vino bárbaro para estos primeros días de primavera que se aproximan e ideal para cuando el calor apriete porque es para tomar bien frío.
A los ojos, es un vino de un color amarillo pálido, brillante. Cuando lo llevás a la nariz, se advierten aromas frutales, más bien tirando a cítricos, con una acidez lo suficientemente suave como para no ser agresiva. Así se percibe también cuando lo llevás a la boca.
Esta uva, que es a los blancos argentinos lo que el malbec es a los tintos -la más representativa del país- justamente se caracteriza por ser suave, delicada, hasta dulzona me atrevería a decir, como para que se entienda que es sumamente agradable, ideal para que aquellos que no toman vino incursionen en el tema con caldos elaborados en base a esta cepa.
Está bárbara para acompañar pastas, especialmente si son con salsas blancas, basadas en verduras o en pescado. Y también va con algunas carnes blancas suavemente sazonadas. Es ideal como aperitivo y para resaltar los sabores de las ensaladas (siempre que no las inundes de vinagre).
No hace falta decir más nada. Este torrontés Don David 2007 está bárbaro.
Y como siempre: si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, pedí un remise o un taxi, o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar de la vida. Que una cosa no te impida la otra
Llegó el viernes ... vamos a tomarnos un vino argentino (y de los bien buenos)
Viene lindo el fin de semana, con solcito que parece anticipar, ya de una vez, la primavera. Y qué mejor que comenzar a disfrutarla con un vino argentino. Esta vez vamos a hablar de un tinto que se las trae. Me refiero al Monteviejo 2005, de la bodega del mismo nombre, una de las integrantes del prestigioso Clos de los Siete -el club de los siete millonarios que se pusieron a elaborar vino en Vista Flores, en el Valle de Uco, provincia de Mendoza-.
¿Y qué quieren que les diga? Es otro vino argentino -un blend- para sacarse el sombrero. A los ojos se advierte de un violeta profundo, con destellos, lo cual ya se atractivo de entrada nomás. Y cuando lo llevás a la nariz la experiencia comienza a ser mucho más seductora: se advierte el ahumado de su paso por barrica (no me preguntes ni de qué arbol ni de qué origen porque ni ahí que lo voy a sacar) pero sin que eso borre el aroma de la uva.
Al llevarlo a la boca, al principio y sin dejarlo respirar un poquito, se puede advertir cierto amargor, que se va a medida que el vino se ventila. De permanencia larga en la boca, es un vino denso, que al degustar nos recuerda el picantito agradable del pimiento. El corte está hecho con malbec, syrah y merlot y la combinación resulta tan compleja que, por un momento, hubiera jurado que tenía cabernet -porque dejaba una suave aspereza en la boca-pero no, nada de cabernet.
Es un vino de alta gama, ideal para regalar, disfrutar con una buena comida -yo lo tomé para acompañar un ciervo ahumado, gordi- y deleitar a los comensales. ¿El precio? Y sí, es saladito, por encima de los $80.
La dueña de la bodega es una acaudalada señora, llamada Catherine Péré-Vergé que posee otras dos bodegas -chateaux; en criollo, castillito- en Pomerol, Francia, una de las zonas vitivinícolas más prestigiosas a nivel mundial, e inversiones una cristalería. Es decir, que la bodeguita de Vista Flores y sus fincas -que ves en la foto- las adquirió con un vueltito de algunos de esos negocios.
Y como siempre: si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, pedí un remise o un taxi, o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar de la vida. Que una cosa no te impida la otra
Viene el fin de semana largo y es viernes ... hablemos de un vino argentino
Volvieron los viernes de los vinos después de unas cortas vacaciones tomadas, justamente, en la tierra de los mejores vinos. Sí, estoy hablando de Mendoza. Y bueno, retornada "a" y "de" los pagos decidí darle la oportunidad a un vino que a mí no me convence mucho pero que vende mucho: hablo del Valmont, de Chandon.
Sabemos que es una de las marcas más tradicionales que hay en el mercado y que ese reconocimiento sea, tal vez, su mayor potencial. Pero, no sé si es porque una cambia con los gustos o qué, en los últimos años me dejó de gustar. Y como volvió a toparse en mi meta un Valmont dije: "Vamos a darle una nueva oportunidad". Me sedujo el hecho de que, ahora, ponen en la etiqueta las variedades de uva con que lo elaboran: cabernet sauvignon, malbec y pinot noir.
Al mirarlo, el color no parece honrar mucho a cada una de estas variedades, en verdad parece lavadito. Rojo sí, lindo rojito pero como despintadito, dirían los vecinitos. Igual, lo llevé a la nariz, donde huele a vino y listo, y está bien, no nos vamos a andar haciendo los complejos. Y cuando lo llevé a la boca, no me convenció pero creo que cumple una función: como no es agresivo, tira más bien a frutal, y hasta es liviano en su densidad, le puede gustar a mucha, muchísima gente no acostumbrada a tomar vino.
Es decir, creo que este producto está bien para atraer a nuevos consumidores al mercado. Pero una vez que entraron difícilmente vuelvan a él, y me atrevería a decir que esos seres se atreverán a tomar otros vinos, ya sí más complejos o que destaquen principalmente las características principales de cada una de las variedades de uvas existentes.
Y como siempre: si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, pedí un remise o un taxi, o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar de la vida. Que una cosa no te impida la otra
Comienzan las vacaciones en la ciudad de la furia, brindemos con un vinito

Y como esta semana estuve de celebración, abrí un vino argentino que mereciera el festejo. Opté por el CXV, Cientoquince, de la salteña Bodega La Rosa (ex Michel Torino), del Grupo Peñaflor, pensado para celebrar los cientoquince años que ese establecimiento viene elaborando vinos.
Y la verdad es que el homenaje vitivinícola les salió de maravillas: es una vinazo, con todas las letras. Complejo y delicioso. ¿Por qué complejo? Porque es un corte (o blend, en la jerga gastrofashion) de -presten atención- cabernet sauvignon, malbec y tannat. El juego de uvas combinadas al que se prestó el enólogo se tradujo en un vino de color rojo intenso, atractivo, lo ves y te dan ganas de pasar a la boca directo y sin escalas ... pero es necesario hacer la escala de la nariz donde se advierte mucho aroma a ciruelas, de esas bien maduras y dulzonas que, al menos yo, sabía robar de los arbolitos de los vecinos del barrio. El paso por madera se advierte sumamente suave y delicado, acompaña el sabor de la uva, lo realza y no lo mata.
Y cuando llega lo mejor, tomarlo, degustarlo, beberlo, el disfrute alcanza su máxima expresión. No hace falta describirlo porque está bárbaro, este CXV es garantía de vino de calidad rico, ideal -como todo rojito- para las carnes rojas o para disfrutarlo solito. El precio es saladito, por encima de los $65, aunque es posible encontrarlo a valores que dupliquen el aquí mencionado, según dónde se lo adquiera.
Tiene 14º de alcohol, por lo que siempre hay que tener cuidado al beberlo. O mejor, recordá que si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, pedí un remise o un taxi, o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar de la vida. Que una cosa no te impida la otra
Brindemos y tomémosnos un vino argentino
Llegó el viernes, bastante fresquito por cierto (es lo que corresponde, si no, en noviembre vamos a estar con pulóver). A contramano de lo que correspondería -que sería hablar de un tinto- voy a hablar de un blanco. Sí, este año me he volcado mucho a los blanquitos. Pero no a cualquier blanco. Esta vez la elección de la degustación personal/familiar recayó en un vino de la Bodega Lurton, la francesa que produce en el Valle de Uco, Mendoza, Argentina. Y en un varietal de una cepa no muy popular en estas tierras como es el pinot gris o pinot grigio.
Este pinot, que suele ser muy popular en tierras europeas, ha sabido honrar sus orígenes. Es un blanco delicado, ideal para introducir en el mundo del vino a aquellos que lo miran de reojo o que siempre ponen sobre la mesa que son cerveceros y que nada les va a hacer cambiar su gusto por la malta y la espumita.
En principio, este pinot es atractivo por su color, brillante, pese a que el amarillo que lo caracteriza es más bien pálido. A la nariz se advierte floral y frutal, con una acidez justa, para nada agresiva. Diría que se acerca más a un torrontés que a un chardonnay (pero, insisto, esto es absolutamente personal y nada profesional).
Tuve la suerte de que este pinot gris acompañara un plato de lujo: un salmón blanco con salsa chablis y camarones (es que me sacaron a pasear y el paseíto fue a lo grande), pero va también muy bien con unas buenas pastas (con tinta negra, por ejemplo), otras carnes blancas y guarniciones de verduras varias. También está bárbaro para tomarlo solito y ponerse creativo/a.
La graduación alcohólica es de 13%, así que hay que tomarlo con cuidado. Porque uno no se da cuenta, pero el alcohol está presente. Es un vino accesible desde el precio, por cuanto ronda los $20. No es para todos los días, pero sí para un fin de semana, para llevar a la casa de un amigo o recibir invitados en casa. En cualquier caso siempre vas a quedar bien.
Como siempre, recordá que si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, pedí un remise o un taxi, o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar de la vida. Que una cosa no te impida la otra
Preparemos el fin de semana y tomémosnos un tiempito para un buen vino argentino
Es viernes, llegó el momento de hablar de un vino argentino. Y esta vez vamos a salir de lo común porque el protagonista de hoy es un cabernet franc sanjuanino. Esta uva no está muy cultivada en la Argentina pero todo lo que ha salido de sus entrañas siempre ha sido muy bien vista por los consumidores de vino.
Este cabernet franc es de 6 bodegas, la iniciativa que puso en marcha hace unos años atrás la Bolsa de Comercio de San Juan. Consiste en que, cada año, se les pide a 6 bodegas que elaboran vinos de calidad que elijan una variedad para elaborar un producto que sea representativo de la provincia, que muestre ese famoso "terroir" -o terruño, en criollo- y evidencia que allí también se producen cosas buenas.
En el 2004 una de las uvas elegidas fue el cabernet franc. Y entonces, las bodegas Casa Montes, Las Moras, Graffigna, Don Doménico, Putruele y Numek entregaron sus mejores varietales de cabernet franc que, juntos, dieron el mejor corte -o blend, o assemblage, como más te guste- de esa variedad.
¿Y está bueno el vino? Este pariente del cabernet sauvignon está bárbaro. La verdad es que se me hizo un poco difícil describirlo porque tengo la impresión de que siempre caigo en lo mismo. Pero es inevitable aludir a sus aromas frutales, a la permanencia de un suave dulzor en la boca, pero no el dulzor del azúcar común y corriente sino el del sol sanjuanino, que permite que la maduración de la fruta alcance plenitud sin ser empalagosa. Tiene permanencia larga en la boca y los taninos se advierten suaves. El color del vino tira al rojo ladrillo, pero no tanto como el pinot noir porque el rojo se asemeja más a un malbec o a un cabernet.
La botella es de 500 ml y la graduación alcohólica es de 13,5%. O sea que no es para andar tomándose el medio litro así nomás porque los efectos del alcohol se hacen sentir con notoriedad.
Un vinazo para acompañar, como siempre con los tintos, buenas carnes rojas. Pero este cabernet merece la mejor calidad de las carnes argentinas, no cualquier corte ni nada improvisado.
Como siempre, recordá que si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, pedí un remise o un taxi, o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar de la vida. Que una cosa no te impida la otra.
Es viernes, buen momento para hablar de un vino argentino
Atenti señores porque el vino de hoy bien puede rendir homenaje a los intelectuales de la Argentina. Estoy hablando de Filósofos, un blend de la Bodega Viña El Cerno que hacer honor a los vinos argentinos.
El producto tiene 40% de malbec, el mismo porcentaje de cabernet sauvignon y el resto de merlot. El resultado es un vino súper amable a la boca, al que se le advierte la característica áspera que dejan los cabernet pero suavizado por la presencia del malbec y, lógicamente, la cuota de merlot que también posee. De color rojo intenso, los aromas se desprenden rápidamente una vez servido en la copa y allí se advierte un paso por madera, justo, como para no perder el sabor de la fruta, y también recuerda a algunas frutas rojas, como la ciruela y la cereza.
La verdad es que es un vinazo y, como bien lo dice su nombre, es ideal para compartir charlas de la vida con amigos. Es tan rico que es prescindente de la comida que lo acompañe aunque bien puede resaltar los sabores de las carnes rojas y de algunas blancas bien condimentadas. Como lo tomamos en ronda de charla de amigos, se acabó antes de llegar al postre, pero imagino que con una mousse de chocolate o, directamente, una barra de choco ... también debe de quedar bárbaro.
Curiosamente, se baja un poco de la graduación alcohólica promedio de la mayoría de los vinos argentinos de alta gama pues tiene 13% de alcohol. Igualmente, esto no quiere decir que no pegue si se beben copas de más.
Viña El Cerno es una bodega chica y perseverante que se ubica en el departamento de Maipú, en Mendoza. Dicen los que la conocen que es un chiche, un establecimiento que no hay que dejar de conocer cuando uno viaja hasta esa tierra. Y a saber por sus vinos, parece que la visita realmente vale la pena.
Filósofos es un vino de alta gama, ya lo dijimos. Lo que no dijimos es el precio: ronda los $110 y se lo encuentra en vinotecas. Dado su valor no es para cualquier oportunidad, y puede ser un flor de regalo para alguien que merece un producto de estas características.
Como siempre, recordá que si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, pedí un remise o un taxi, o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar de la vida. Que una cosa no te impida la otra.
Después del retorno del vino, ahora quieren que vuelva la uva a la mesa de todos los días
La uva de mesa volverá a la mesa de todos los días. Es el objetivo que se han propuesto los productores de esta fruta en el país, en el marco del Plan Estratégico Vitivinícola 2020, que apunta a integrar a todos los eslabones de la cadena y consolidar, de una vez, una economía regional que se extiende en casi toda la franja andina de la Argentina, desde Salta hasta Chubut.
"Queremos lograr la competitividad en toda la cadena de producción y comercialización de la vitivinicultura, que todos los eslabones sean competitivos de cara al 2020", dijo José Molina, presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina. Por ello, se lanzó de manera oficial en Buenos Aires el Plan Estratégico de la Uva de Mesa (PLANUVA), orientado a que la uva sea consumida de manera cotidiana por los argentinos y, en ese marco, consolidar el mercado interno para crecer en exportaciones.
Actualmente, las exportaciones de uva de mesa alcanzan los u$s80 millones, y la meta es llegar a los u$s200 millones por este concepto en el 2020. ¿Cómo van a hacer? Atacarán por diversos frentes, uno de los cuales ya está abierto: incrementarán cada vez más la producción de uvas de calidad. Es decir, los argentinos estamos acostumbrados a comer uvas de las variedades moscatel y cereza, que son las que se encuentran en cualquier verdulería. Pero en los últimos años vienen creciendo una variedad que, parece, a los argentinos nos gusta más, la red globe, una uva roja que tiene el ollejo más suave, menos duro. Los productores, que suman 550 entre San Juan y Mendoza -más precisamente 500 en San Juan y 50 en Mendoza- están experimentando, junto con el INTA, nuevas variedades más acordes al gusto del consumidor local.
Otra acción que impulsarán será desarrollar productos de valor agregado a partir de la uva. Por un lado, aparecen los productos gourmet y, por el otro, aquellos más orientados al mercado de las galletitas o las golosinas. Un ejemplo fue el alfajor creado en base a harina de soja y proteínas d ela uva, cuya fabricación se destinó a los colegios y comedores escolares para darles a los chicos la cuota de proteínas necesarias a través de un producto que les gusta. Si bien este proyecto anduvo no se continuó y, en el marco del PLANUVA, se buscará retomarlo.
También intentarán imponer costumbres milenarias, como comer las 12 uvas cuando comienza un nuevo año, como una manera de llevar la fruta de Baco a la mesa de todos los días. Además, de comenzar a utilizar a la uva en ornamentaciones y postres.
Así, mientras se consolida el mercado interno, se buscará ampliarse en el externo. Sucede que las uvas argentinas tienen muy poco peso en las exportaciones mundiales de esta fruta. Uno de los líderes es Chile, que comparado con los países del hemisferio sur productores de uva, es el que se lleva el 62% de las exportaciones totales. La Argentina apenas aporta el 4,3%.
Para crecer en este rubro los productores junto con el INTA realizarán experimentaciones genéticas para producir uvas en los momentos en que los grandes productores no tienen y, así, buscar los mercados externos en contraestación. Esto permitirá que la uva se cotice a mejores precios y se incremente su participación. E intentarán, al mismo tiempo, volver a las fuentes: la uva fue la primera fruta que la Argentina exportó en la década del ´30 y eso se perdió con los años. Hoy la uva es uno de los productos que se exportan que mejor precio tiene -u$s1,2 por kilo contra u$s0,61 promedio del resto de la canasta de frutas- pero ocupa el sexto lugar en volumen y el quinto en facturación. La líder del segmento es la pera, que se lleva el primer puesto en ambos rubros.
Con estas premisas, la industria buscará crecer interna y externamente. El PLANUVA será presentado en los próximos días en las distintas provincias productoras y, a partir de allí, se delinearán diversas estrategias adicionales, como por ejemplo, una campaña de promoción para que vuelva la uva a la mesa de todos los días, similar a la del vino argentino y a la que, hace varias décadas atrás, realizaron los productores de manzana, para incentivar su consumo cotidiano.
Es viernes ¿tomamos un vino argentino?
Lindo viernes para hablar de un vinito para tomar en cuenta durante el fin de semana, que pinta lindo. La opción de hoy es un bonarda, una de las uvas más nobles que se dan en el país, que crece aún en terrenos muy pedregosos y/o que reciben poquitísima agua durante el año. Y el bonarda elegido es de la bodega mendocina Nieto Senetiner, cosecha 2006.
Este vino es bien representativo de la cepa: color rojo profundo, taninos bien definidos pero que no resultan agresivos cuando llegan a la boca, donde permanecen un largo rato. Es ideal para un asado, de esos que no escatiman ni en achuras ni en variedad de carnes. Podría acompañar cualquier otro plato con suficientes condimentos o salsas, pero creo que lo mejor es con carne.
Si bien el vino ha pasado por madera, ese paso no le ha quitado para nada sus características. Todo lo contrario, resalta el sabor de la fruta, de la uva, que es en realidad como un buen vino debe terminar de elaborarse.
Tiene 13º de alcohol y en la etiqueta se sugiere tomar a unos 18º para no perder nada de sus características que, para algunos, recuerda a frutas como la ciruela y la cereza bien madura.
Como siempre, recordá que si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, pedí un remise o un taxi, o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar de la vida. Que una cosa no te impida la otra.
Llegó el viernes ... vamos a tomarnos un vino argentino
Viene el fin de semana, bastante frío por cierto, y llegó el momento de conocer sobre otro vino argentino, de los bien buenos, como dicen en el barrio. Y pese al frío, hoy vamos a tomarnos entre todos un blanco (no se resistan, algunos están más buenos que el arroz con leche de la abuela), pero un blanco de esos que obligan a sacarte el sombrero.
Les hablo de Alma Negra, un vino de alta gama que vale la pena tener en cuenta para cuando uno quiere hacer un buen regalo o disfrutar un muy buen momento con una copa en la mano. En este caso, degustamos un viognier -y aclaro que la palabra "degustar" en este blog no hace más referencia que al hecho de probar un vino, tratar de descubrirle alguna nota y saber si gusta o no, muy simple, nada sofisticado-, una de las uvas blancas que, a mi gusto, me parecen de las más exquisitas porque se advierte frutal pero con un toque de acidez justo, que convierten al vino en ua bebida muy agradable a la boca.
Este viognier tiene notas frutales con un toque suave de madera, que lejos de tapar el gusto de la uva, lo realzan. Es ideal para tomar como aperitivo, con bocaditos suaves, sin demasiado condimento. O para acompañar un pollo bien preparado, al horno, o a la olla, con verduras; un pescado que siga la misma onda, o un plato de pastas que bien puede tener una sabrosa salsa blanca, o una más sofisticada de mariscos. Para mí -y esto es más que personal- también va con algún chocolate suave, con leche.
Les cuento un poco de Alma Negra: es un vino elaborado por Ernesto Catena Vineyards. Ernesto Catena, como su apellido lo indica, es hijo de Nicolás Catena, creador del Grupo, la bodega y los vinos que llevan su apellido (aunque hay que recordar que este Nicolás es nieto de Nicola, el italiano que se dedicó a la vitivinicultura en Mendoza y puso la semilla que dio origen al imperio). Además de su propio establecimiento, Ernesto -el hijo mayor de Nicolás- está a cargo de Escorihuela Gascón, es una de las bodegas del Grupo mayor. Catena hijo se preocupa sólo por elaborar vinos de alta gama. Para darse una idea, la línea Alma Negra -que está en la carta de vinos del restaurante 1884 que comanda Francis Mallmann en Mendoza- ronda los $75, lo que indica que para comprarlo y, luego, tomarlo, es necesario realizar una ceremonia.
Volviendo al vino, es un blanco que se advierte suave pero de los que llamo "peligrosos", es decir, que no se advierte la concentración de alcohol que realmente posee y que alcanza los 14º. En la etiqueta -por demás sugestiva- no hay datos sobre la añada a la que pertenece el producto. Pese a ello, es una muy buena opción de compra, aunque claro, no para hacer todos los días.
Como siempre, recordá que si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, pedí un remise o un taxi, o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar de la vida. Que una cosa no te impida la otra.
El vino argentino de este viernes es ...
... el chardonnay de Latitud 33 de la Bodega Chandon. Como hay un poco de solcito me dieron ganas de un blanquito -que además usé para cocinar un "risoto" como dirían los cocineros de alta alcurnia- y la verdad es que este chardonnay está bueno porque resulta una buena compañía para las comidas de todos los días.
Tiene una acidez media, no es nada agresivo a boca, se advierte un poco más frutal de lo que, comúnmente, suelen ser los vinos elaborados con esta uva. Pero, la verdad es que, dentro de la gama de precios que se mueve, por encima de los $12, está bien.
Es un vino que puede acompañar diversas comidas de todos los días: milanesas, tartas, pastas, carnes sin mucha grasa ni picante, y verduras preparadas de distintas formas. Tiene 13% de graduación alcohólica, así que hay que tomarlo con cuidado.
Como siempre, recordá que si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, pedí un remise o un taxi, o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar de la vida. Que una cosa no te impida la otra.
Technorati Profile
¿Nos tomamos un vino argentino ... tardío?
Llega el fin de semana y es momento de volver a pensar en las cosas buenas de la vida, como los vinos. Y como hace frío, está lindo para estar en casa y comerse un chocolate, una perfecta compañía para este momento -además de la familia, los amigos, la pareja, y demás- es un vino de cosecha tardía, es decir, un vino dulce.
Y creo que uno de los mejores tardíos -que se llama así porque las uvas se cosechan cuando ésta terminó y, así, comienzan a concentrar azúcar hasta convertirse casi en pasas- que tiene la Argentina es el Cosecha de Otoño de la bodega mendocina Cavas de Weinert elaborado en base a uva sauvignon blanc.
Es un vino dulce natural con una concentración de azúcar elevada, hecho que lo convierte casi en una golosina. Si bien los tardíos no son muy aromáticos, cuando lo dejás un ratito en la copa podés encontrarle algunos aromas a frutas maduras. Y cuando lo bebés ... es uno de esos vinos que se meten en toda tu boca, que lo disfrutás tanto que no lo querés tragar. Esto suena un poco feo, poco elegante tal vez, pero la verdad es que la experiencia es maravillosa. Eso sí, hay que tomarlo frío, entre 10 y 12 grados para poder disfrutarlo con todas las letras.
Una de las cosas más llamativas de este emblema de la bodega mendocina es que se trata de los pocos tardíos elaborados en el país en base a la uva sauvignon blanc. En este caso, esta cepa pareciera que fuera ideal para llegar al producto que, finalmente, elabora el enólogo Huber Webert en el establecimiento de Luján de Cuyo.
Tan rico es, que es de los vinos que yo llamo "peligrosos" porque lo bebés y no te das cuenta de la concentración de alcohol que tiene, pero que no hay que olvidar. Porque, la verdad, está bueno disfrutarlo.
Como siempre, recordá que si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, pedí un remise o un taxi, o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar de la vida. Que una cosa no te impida la otra.
Llegó el viernes ... ¿nos tomamos un vino argentino?
El invierno se anticipa, está bueno para quedarse en casa, hacer una comida al horno, con carne, con especias ... y acompañarlo con el Santa Julia Magna, uno de esos vinazos que la industria vitivinícola argentina sabe darnos, responsabilidad de la bodega Familia Zuccardi, de Mendoza.
Este es uno de los emblemas del vino argentino, sin dudas. Porque te dejan satisfecho desde que lo servís en la copa por el color, en la nariz se advierte muy agradable y tentador y cuando, finalmente, lo llevás a la boca sólo te queda lugar para deleitarte.
Este Santa Julia Magna es del 2002, año en el que se dio una de las mejores cosechas de la última década. Se trata de un blend -o un vino de corte, como te guste más- que posee 60% de malbec, 18% de tempranillo, 12% de merlot y 10% de syrah.
Es súper agradable a la boca, con el equilibrio justo entre taninos y acidez. Se advierte muy frutal, pero porque recuerda principalmente el sabor de las uvas, que de eso se trata el vino básicamente. Tiene 14% de alcohol.
Evidentemente en este blend de Magna, Familia Zuccardi puso las mejores uvas que resultaron de esa gran cosecha. Es un vino para acompañar carnes rojas preparadas de cualquier manera, porque en todos los casos ayudará a resaltar sus sabores. También se lo puede disfrutar solito nomás, por el placer de tomarte un vino a la noche, cuando termina el día. Y, para los golosos, va perfectamente con un buen chocolate.
Como siempre, para cerrar este comentario, recordá que si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, pedí un remise o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar de la vida. Que una cosa no te impida la otra.
Llegó el viernes, vamos a tomarnos un vino...
... y esta vez no será argentino sino uruguayo. Sí señores, le daremos hoy este humilde espacio a un caldo elaborado en la Banda Oriental, y a una típica cepa de ese país, el tannat. Es la primera vez que degusto un tannat uruguayo, es decir, ha sido mi debut en la materia. Y debo decir que por ser la primera vez fue más que satisfactoria.
Estoy hablando de la marca Don Pascual, del Establecimiento Juanicó, propiedad de la Familia Deicas. Es un Tannat Roble 2006 proveniente, como lo indica el nombre de la bodega, de la región de Juanicó, Uruguay.
Este vino es de taninos fuertes, se le advierte fácilmente esa característica cuando uno lo toma. Por eso es necesario dejarlo descansar unos minutos una vez que se lo destapó porque si no se siente un tanto agresivo. De hecho, el nivel de acidez que muestra también es bastante elevado.
Una vez que se lo deja descansar es posible degustarlo con placer. Es un vino fuerte, al que también se le nota el paso por el roble, de entradita nomás, cuando uno lo "degusta" primero con la nariz. Permanece un rato largo en la boca, por lo que es ideal para aquellos que gustan de los vinos que demuestran su fortaleza de entradita nomás. Tiene, además, 14% de alcohol, con lo que esta característica se profundiza aún más.
Es un vino para acompañar carnes rojas básicamente: vacuna, cordero, y para los más exquisitos, un ciervo y esas exclusividades. No lo imagino acompañando comidas livianas porque creo que le mataría el gusto y también se perderían las propiedades de este tannat.
Esto es lo que me pareció. Creo que es un tannat muy representativo de su lugar de origen. Vale la pena tener una de estas botellas en la bodeguita personal.
Para despedirme antes del fin de semana te digo lo de siempre: si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, tomate un remise o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar la vida. Que una cosa no te impida la otra.
Llegó el viernes, día para saber sobre otro vino argentino
Y si hablamos de un gran vino argentino, hay que hablar de un malbec. Y si hablamos de un malbec es inevitable referir a la marca Luigi Bosca, de la Bodega Arizu, que hace de esta cepa emblema un ícono de la vitivinicultura argentina.
Esta vez nos tomamos en familia y con amigos un Luigi Bosca Reserva Malbec de la cosecha 2003 D.O.C. (Denominación de Origen Controlada), proveniente de Luján de Cuyo. Un VINO con mayúsculas, exquisito, que te dan ganas de tomártelo todo vos solo, de a poquito hasta que quedes en los brazos de Morfeo.
Lógicamente, lo tomamos con una variedad de carnes asadas (dirían los glamorosos). En verdad, fue con un asado de esos que quedan en el recuerdo por lo rico de los cortes presentes en la parrilla: ojo de bife, pechito de cerdo, lomo y siguen las firmas, es decir, carne de primerísima (el vino lo ameritaba). Dado lo frutal que se advierte en la boca este malbec (aunque con la cuota justa de madera) podría ir bárbaro con cualquier carne vacuna o de cerdo bien preparada, lo suficientemente sazonada como para que no le robe el sabor original. Y hasta con buenos platos de pasta.
Es un vino para disfrutar, solo, en pareja o con amigos (lo mejor es compartirlo, como el mate). A lo que voy es que se deja tomar sin problemas porque es rico, así de simple. Pero cuidado, porque tiene 14,5%.
Es también un vino para quedar muy bien si es necesario hacer un regalo. Está en el rango de precios alto, de $35 para arriba. El valor tiene que ver con que es un vino de guarda. En la etiqueta recomiendan una guarda de 10 años. Nosotros lo tomamos a los 5, nos adelantamos un poco, pero la verdad es que valió la pena. E imagino que dentro de 5 años estará igual de bueno.
Para terminar te cuento de qué trata la D.O.C: es una especie de certificación de calidad sobre el cuidado que ha tenido el vino desde el viñedo hasta que llega a tus manos. En la Argentina hay dos D.O.C, la de Luján de Cuyo y la de San Rafael, ambas en Mendoza. Es la garantía de que te estás tomando un vino que cumple con los requisitos exigidos por el Consejo Regulador.
Esto fue todo por hoy. Como siempre, si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, tomate un remise o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar la vida. Que una cosa no te impida la otra.
Hoy es viernes ... día del vino argentino
Llegamos al último día hábil de la semana (o cuasi último para muchos mortales) y es tiempo de recomendarles un vino argentino, de esos que quedan en la memoria para siempre.
Y disculpen, pero nuevamente caí en las garras de un blanco. El otoño seco de Buenos Aires me recuerda al encantador otoño de mi Mendoza, donde el solcito te acaricia todas las tardes ... momento en que siempre es bueno tener un vinito a mano. Esta vez cayó un chardonnay sanjuanino que bien vale anotar porque es un vino que ronda los $10, así que lo podés tener en tu bodeguita para tomarlo en cualquier ocasión.
El vino en cuestión es el Ampakama Chardonnay 2007 de la bodega Casa Montes. Un blanco súper frutal, con baja acidez, y que permanece un buen rato en la boca. Cuando olés sus aromas vas a recordar la banana madura, rica, y seguramente se te vengan a tu memoria otras frutas, que conozcas bien producto de tu experiencia.
Hay que tomarlo frío (en la etiqueta se recomiendan 10º) y con cuidado porque, pese a ser blanco, tiene 13,9% de gradación alcohólica, es decir, pega. Y al ser tan frutal no te das cuenta. Es uno de esos vinos que yo llamo "peligrosos" porque lo tomás como si nada pasase y, en verdad, el alcohol se sube a la cabeza como cualquier otra bebida.
Con este Ampakama (que quiere decir, en voz huarpe -la tribu más importante que habitó Cuyo- "tierra sin nombre" o "tierra sin dueño") acompañé unos fideos tirabuzón con salsa de crema y jamón, un pan de carne y un pollo al horno, y en todos los casos se destacaron los sabores de la comida, aún en el caso de la carne que estaba bien sazonada pero no repicante. El vino se la bancó bárbaro en todos los casos. Imagino que sucedería lo mismo con las minutas de todos los días o con algún otro plato más elaborado que no se exceda en grasas o condimentos que maten el sabor del vino.
La recomendación de hoy es doble porque, cada vez que comprás una botella de este producto, ayudás a la iniciativa Help People´s Future, orientada a sacar a los chicos de la calle y mantenerlos en el sistema educativo. Es una movida que Casa Montes realiza junto a Gustoworld, un importador de bebidas internacional.
Este Ampakama ha sido el vino recomendado de este viernes. Como siempre, si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, tomate un remise o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar la vida. Que una cosa no te impida la otra.
Hace frío. ¿Nos tomamos un vino argentino?
Sí, sí, sí, el fresquito se instaló, así que es hora de darle a los tintos nomás (de a poco, claro). Hoy vamos a levantar la copa por el pinot noir 2005 de Marcus, un vinazo, un reserva, lo que indica que aquel que lo quiera degustar puede tomárselo ni bien lo compre o dejarlo unos años y tener garantizado que, en el momento en que lo abra, tendrá un momento de disfrute garantizado.
En lo personal, la uva pinot noir no me seduce demasiado, pero debo reconocer que este pinot noir de la Bodega Humberto Canale rompió con mi prejuicio. Del color típico que caracteriza a esta uva, un rojo ladrillo, tirando a marrón, el producto es muy amable a la boca, permanece el tiempo justo. Es para disfrutar solo o para acompañar cualquier comida que esté sazonada ni muy muy ni tan tan, es decir, que ni pique que ni deje la sensación de que le faltó algún condimento.
Huele y sabe frutal pero esa fruta que permite realzar los sabores de los alimentos sin taparlos. Lo que me llamó la atención es que tiene 14,5% y, como bien saben, la uva pinot noir se da mejor en los climas fríos que en los cálidos (es una cepa bastante difícil de cultivar). Este vino, proveniente de Río Negro, parece haberse tomado todo el sol de la Patagonia para llegar a ese grado de alcohol, que se advierte cuando uno mira la etiqueta, porque si no pasa inadvertido.
Como te dije, es un reserva, es un pinot ... es un vino caro, de la gama alta alta. Puede estar por encima de los $65 sin problemas, según dónde lo compres. La presentación de la botella, azul, con una medallita que identifica a la bodega, es muy buena, ideal para hacer un regalo cuando necesiten quedar bien. La verdad es que no se aprecia muy bien en la foto que encontré, pero es súper elegante.
Este fue el vino argentino de hoy. Ya sabés, si tomás no conduzcas, que lo haga otro que no haya bebido o tomate un remise. Disfrutá del vino sin dejar de disfrutar de la vida.

