El blog de Andrea Catalano

ESTE ES UN BLOG SOBRE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LAS TELECOMUNICACIONES. AQUÍ VAS A ENCONTRAR NOTICIAS SOBRE LANZAMIENTOS DE PRODUCTOS Y TAMBIÉN SOBRE EL NEGOCIO DE LAS PRINCIPALES COMPAÑÍAS DE LA INDUSTRIA, AQUELLOS QUE TENDRÁN INFLUENCIA EN SU CONSUMO. PERO DE TANTO EN TANTO PODRÁS SORPRENDERTE CON CUALQUIER OTRO TEMA, DE LA COYUNTURA O DE PURO GUSTO ... PARA NO ABURRIR CON TANTOS BITS Y BYTES.
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Brindemos y tomémosnos un vino argentino

Llegó el viernes, bastante fresquito por cierto (es lo que corresponde, si no, en noviembre vamos a estar con pulóver). A contramano de lo que correspondería -que sería hablar de un tinto- voy a hablar de un blanco. Sí, este año me he volcado mucho a los blanquitos. Pero no a cualquier blanco. Esta vez la elección de la degustación personal/familiar recayó en un vino de la Bodega Lurton, la francesa que produce en el Valle de Uco, Mendoza, Argentina. Y en un varietal de una cepa no muy popular en estas tierras como es el pinot gris o pinot grigio.
Este pinot, que suele ser muy popular en tierras europeas, ha sabido honrar sus orígenes. Es un blanco delicado, ideal para introducir en el mundo del vino a aquellos que lo miran de reojo o que siempre ponen sobre la mesa que son cerveceros y que nada les va a hacer cambiar su gusto por la malta y la espumita.
En principio, este pinot es atractivo por su color, brillante, pese a que el amarillo que lo caracteriza es más bien pálido. A la nariz se advierte floral y frutal, con una acidez justa, para nada agresiva. Diría que se acerca más a un torrontés que a un chardonnay (pero, insisto, esto es absolutamente personal y nada profesional).
Tuve la suerte de que este pinot gris acompañara un plato de lujo: un salmón blanco con salsa chablis y camarones (es que me sacaron a pasear y el paseíto fue a lo grande), pero va también muy bien con unas buenas pastas (con tinta negra, por ejemplo), otras carnes blancas y guarniciones de verduras varias. También está bárbaro para tomarlo solito y ponerse creativo/a.
La graduación alcohólica es de 13%, así que hay que tomarlo con cuidado. Porque uno no se da cuenta, pero el alcohol está presente. Es un vino accesible desde el precio, por cuanto ronda los $20. No es para todos los días, pero sí para un fin de semana, para llevar a la casa de un amigo o recibir invitados en casa. En cualquier caso siempre vas a quedar bien.
Como siempre, recordá que si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, pedí un remise o un taxi, o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar de la vida. Que una cosa no te impida la otra

Es viernes, buen momento para hablar de un vino argentino

Atenti señores porque el vino de hoy bien puede rendir homenaje a los intelectuales de la Argentina. Estoy hablando de Filósofos, un blend de la Bodega Viña El Cerno que hacer honor a los vinos argentinos.
El producto tiene 40% de malbec, el mismo porcentaje de cabernet sauvignon y el resto de merlot. El resultado es un vino súper amable a la boca, al que se le advierte la característica áspera que dejan los cabernet pero suavizado por la presencia del malbec y, lógicamente, la cuota de merlot que también posee. De color rojo intenso, los aromas se desprenden rápidamente una vez servido en la copa y allí se advierte un paso por madera, justo, como para no perder el sabor de la fruta, y también recuerda a algunas frutas rojas, como la ciruela y la cereza.
La verdad es que es un vinazo y, como bien lo dice su nombre, es ideal para compartir charlas de la vida con amigos. Es tan rico que es prescindente de la comida que lo acompañe aunque bien puede resaltar los sabores de las carnes rojas y de algunas blancas bien condimentadas. Como lo tomamos en ronda de charla de amigos, se acabó antes de llegar al postre, pero imagino que con una mousse de chocolate o, directamente, una barra de choco ... también debe de quedar bárbaro.
Curiosamente, se baja un poco de la graduación alcohólica promedio de la mayoría de los vinos argentinos de alta gama pues tiene 13% de alcohol. Igualmente, esto no quiere decir que no pegue si se beben copas de más.

Viña El Cerno es una bodega chica y perseverante que se ubica en el departamento de Maipú, en Mendoza. Dicen los que la conocen que es un chiche, un establecimiento que no hay que dejar de conocer cuando uno viaja hasta esa tierra. Y a saber por sus vinos, parece que la visita realmente vale la pena.

Filósofos es un vino de alta gama, ya lo dijimos. Lo que no dijimos es el precio: ronda los $110 y se lo encuentra en vinotecas. Dado su valor no es para cualquier oportunidad, y puede ser un flor de regalo para alguien que merece un producto de estas características.

Como siempre, recordá que si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, pedí un remise o un taxi, o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar de la vida. Que una cosa no te impida la otra.

Después del retorno del vino, ahora quieren que vuelva la uva a la mesa de todos los días

La uva de mesa volverá a la mesa de todos los días. Es el objetivo que se han propuesto los productores de esta fruta en el país, en el marco del Plan Estratégico Vitivinícola 2020, que apunta a integrar a todos los eslabones de la cadena y consolidar, de una vez, una economía regional que se extiende en casi toda la franja andina de la Argentina, desde Salta hasta Chubut.
"Queremos lograr la competitividad en toda la cadena de producción y comercialización de la vitivinicultura, que todos los eslabones sean competitivos de cara al 2020", dijo José Molina, presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina. Por ello, se lanzó de manera oficial en Buenos Aires el Plan Estratégico de la Uva de Mesa (PLANUVA), orientado a que la uva sea consumida de manera cotidiana por los argentinos y, en ese marco, consolidar el mercado interno para crecer en exportaciones.
Actualmente, las exportaciones de uva de mesa alcanzan los u$s80 millones, y la meta es llegar a los u$s200 millones por este concepto en el 2020. ¿Cómo van a hacer? Atacarán por diversos frentes, uno de los cuales ya está abierto: incrementarán cada vez más la producción de uvas de calidad. Es decir, los argentinos estamos acostumbrados a comer uvas de las variedades moscatel y cereza, que son las que se encuentran en cualquier verdulería. Pero en los últimos años vienen creciendo una variedad que, parece, a los argentinos nos gusta más, la red globe, una uva roja que tiene el ollejo más suave, menos duro. Los productores, que suman 550 entre San Juan y Mendoza -más precisamente 500 en San Juan y 50 en Mendoza- están experimentando, junto con el INTA, nuevas variedades más acordes al gusto del consumidor local.
Otra acción que impulsarán será desarrollar productos de valor agregado a partir de la uva. Por un lado, aparecen los productos gourmet y, por el otro, aquellos más orientados al mercado de las galletitas o las golosinas. Un ejemplo fue el alfajor creado en base a harina de soja y proteínas d ela uva, cuya fabricación se destinó a los colegios y comedores escolares para darles a los chicos la cuota de proteínas necesarias a través de un producto que les gusta. Si bien este proyecto anduvo no se continuó y, en el marco del PLANUVA, se buscará retomarlo.
También intentarán imponer costumbres milenarias, como comer las 12 uvas cuando comienza un nuevo año, como una manera de llevar la fruta de Baco a la mesa de todos los días. Además, de comenzar a utilizar a la uva en ornamentaciones y postres.
Así, mientras se consolida el mercado interno, se buscará ampliarse en el externo. Sucede que las uvas argentinas tienen muy poco peso en las exportaciones mundiales de esta fruta. Uno de los líderes es Chile, que comparado con los países del hemisferio sur productores de uva, es el que se lleva el 62% de las exportaciones totales. La Argentina apenas aporta el 4,3%.
Para crecer en este rubro los productores junto con el INTA realizarán experimentaciones genéticas para producir uvas en los momentos en que los grandes productores no tienen y, así, buscar los mercados externos en contraestación. Esto permitirá que la uva se cotice a mejores precios y se incremente su participación. E intentarán, al mismo tiempo, volver a las fuentes: la uva fue la primera fruta que la Argentina exportó en la década del ´30 y eso se perdió con los años. Hoy la uva es uno de los productos que se exportan que mejor precio tiene -u$s1,2 por kilo contra u$s0,61 promedio del resto de la canasta de frutas- pero ocupa el sexto lugar en volumen y el quinto en facturación. La líder del segmento es la pera, que se lleva el primer puesto en ambos rubros.
Con estas premisas, la industria buscará crecer interna y externamente. El PLANUVA será presentado en los próximos días en las distintas provincias productoras y, a partir de allí, se delinearán diversas estrategias adicionales, como por ejemplo, una campaña de promoción para que vuelva la uva a la mesa de todos los días, similar a la del vino argentino y a la que, hace varias décadas atrás, realizaron los productores de manzana, para incentivar su consumo cotidiano.

Es viernes ¿tomamos un vino argentino?

Lindo viernes para hablar de un vinito para tomar en cuenta durante el fin de semana, que pinta lindo. La opción de hoy es un bonarda, una de las uvas más nobles que se dan en el país, que crece aún en terrenos muy pedregosos y/o que reciben poquitísima agua durante el año. Y el bonarda elegido es de la bodega mendocina Nieto Senetiner, cosecha 2006.
Este vino es bien representativo de la cepa: color rojo profundo, taninos bien definidos pero que no resultan agresivos cuando llegan a la boca, donde permanecen un largo rato. Es ideal para un asado, de esos que no escatiman ni en achuras ni en variedad de carnes. Podría acompañar cualquier otro plato con suficientes condimentos o salsas, pero creo que lo mejor es con carne.
Si bien el vino ha pasado por madera, ese paso no le ha quitado para nada sus características. Todo lo contrario, resalta el sabor de la fruta, de la uva, que es en realidad como un buen vino debe terminar de elaborarse.
Tiene 13º de alcohol y en la etiqueta se sugiere tomar a unos 18º para no perder nada de sus características que, para algunos, recuerda a frutas como la ciruela y la cereza bien madura.
Como siempre, recordá que si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, pedí un remise o un taxi, o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar de la vida. Que una cosa no te impida la otra.

Llegó el viernes ... vamos a tomarnos un vino argentino

Viene el fin de semana, bastante frío por cierto, y llegó el momento de conocer sobre otro vino argentino, de los bien buenos, como dicen en el barrio. Y pese al frío, hoy vamos a tomarnos entre todos un blanco (no se resistan, algunos están más buenos que el arroz con leche de la abuela), pero un blanco de esos que obligan a sacarte el sombrero.
Les hablo de Alma Negra, un vino de alta gama que vale la pena tener en cuenta para cuando uno quiere hacer un buen regalo o disfrutar un muy buen momento con una copa en la mano. En este caso, degustamos un viognier -y aclaro que la palabra "degustar" en este blog no hace más referencia que al hecho de probar un vino, tratar de descubrirle alguna nota y saber si gusta o no, muy simple, nada sofisticado-, una de las uvas blancas que, a mi gusto, me parecen de las más exquisitas porque se advierte frutal pero con un toque de acidez justo, que convierten al vino en ua bebida muy agradable a la boca.
Este viognier tiene notas frutales con un toque suave de madera, que lejos de tapar el gusto de la uva, lo realzan. Es ideal para tomar como aperitivo, con bocaditos suaves, sin demasiado condimento. O para acompañar un pollo bien preparado, al horno, o a la olla, con verduras; un pescado que siga la misma onda, o un plato de pastas que bien puede tener una sabrosa salsa blanca, o una más sofisticada de mariscos. Para mí -y esto es más que personal- también va con algún chocolate suave, con leche.
Les cuento un poco de Alma Negra: es un vino elaborado por Ernesto Catena Vineyards. Ernesto Catena, como su apellido lo indica, es hijo de Nicolás Catena, creador del Grupo, la bodega y los vinos que llevan su apellido (aunque hay que recordar que este Nicolás es nieto de Nicola, el italiano que se dedicó a la vitivinicultura en Mendoza y puso la semilla que dio origen al imperio). Además de su propio establecimiento, Ernesto -el hijo mayor de Nicolás- está a cargo de Escorihuela Gascón, es una de las bodegas del Grupo mayor. Catena hijo se preocupa sólo por elaborar vinos de alta gama. Para darse una idea, la línea Alma Negra -que está en la carta de vinos del restaurante 1884 que comanda Francis Mallmann en Mendoza- ronda los $75, lo que indica que para comprarlo y, luego, tomarlo, es necesario realizar una ceremonia.
Volviendo al vino, es un blanco que se advierte suave pero de los que llamo "peligrosos", es decir, que no se advierte la concentración de alcohol que realmente posee y que alcanza los 14º. En la etiqueta -por demás sugestiva- no hay datos sobre la añada a la que pertenece el producto. Pese a ello, es una muy buena opción de compra, aunque claro, no para hacer todos los días.
Como siempre, recordá que si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, pedí un remise o un taxi, o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar de la vida. Que una cosa no te impida la otra.

El vino argentino de este viernes es ...

... el chardonnay de Latitud 33 de la Bodega Chandon. Como hay un poco de solcito me dieron ganas de un blanquito -que además usé para cocinar un "risoto" como dirían los cocineros de alta alcurnia- y la verdad es que este chardonnay está bueno porque resulta una buena compañía para las comidas de todos los días.
Tiene una acidez media, no es nada agresivo a boca, se advierte un poco más frutal de lo que, comúnmente, suelen ser los vinos elaborados con esta uva. Pero, la verdad es que, dentro de la gama de precios que se mueve, por encima de los $12, está bien.
Es un vino que puede acompañar diversas comidas de todos los días: milanesas, tartas, pastas, carnes sin mucha grasa ni picante, y verduras preparadas de distintas formas. Tiene 13% de graduación alcohólica, así que hay que tomarlo con cuidado.
Como siempre, recordá que si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, pedí un remise o un taxi, o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar de la vida. Que una cosa no te impida la otra.
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¿Nos tomamos un vino argentino ... tardío?

Llega el fin de semana y es momento de volver a pensar en las cosas buenas de la vida, como los vinos. Y como hace frío, está lindo para estar en casa y comerse un chocolate, una perfecta compañía para este momento -además de la familia, los amigos, la pareja, y demás- es un vino de cosecha tardía, es decir, un vino dulce.
Y creo que uno de los mejores tardíos -que se llama así porque las uvas se cosechan cuando ésta terminó y, así, comienzan a concentrar azúcar hasta convertirse casi en pasas- que tiene la Argentina es el Cosecha de Otoño de la bodega mendocina Cavas de Weinert elaborado en base a uva sauvignon blanc.
Es un vino dulce natural con una concentración de azúcar elevada, hecho que lo convierte casi en una golosina. Si bien los tardíos no son muy aromáticos, cuando lo dejás un ratito en la copa podés encontrarle algunos aromas a frutas maduras. Y cuando lo bebés ... es uno de esos vinos que se meten en toda tu boca, que lo disfrutás tanto que no lo querés tragar. Esto suena un poco feo, poco elegante tal vez, pero la verdad es que la experiencia es maravillosa. Eso sí, hay que tomarlo frío, entre 10 y 12 grados para poder disfrutarlo con todas las letras.
Una de las cosas más llamativas de este emblema de la bodega mendocina es que se trata de los pocos tardíos elaborados en el país en base a la uva sauvignon blanc. En este caso, esta cepa pareciera que fuera ideal para llegar al producto que, finalmente, elabora el enólogo Huber Webert en el establecimiento de Luján de Cuyo.
Tan rico es, que es de los vinos que yo llamo "peligrosos" porque lo bebés y no te das cuenta de la concentración de alcohol que tiene, pero que no hay que olvidar. Porque, la verdad, está bueno disfrutarlo.
Como siempre, recordá que si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, pedí un remise o un taxi, o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar de la vida. Que una cosa no te impida la otra.

Llegó el viernes ... ¿nos tomamos un vino argentino?

El invierno se anticipa, está bueno para quedarse en casa, hacer una comida al horno, con carne, con especias ... y acompañarlo con el Santa Julia Magna, uno de esos vinazos que la industria vitivinícola argentina sabe darnos, responsabilidad de la bodega Familia Zuccardi, de Mendoza.
Este es uno de los emblemas del vino argentino, sin dudas. Porque te dejan satisfecho desde que lo servís en la copa por el color, en la nariz se advierte muy agradable y tentador y cuando, finalmente, lo llevás a la boca sólo te queda lugar para deleitarte.
Este Santa Julia Magna es del 2002, año en el que se dio una de las mejores cosechas de la última década. Se trata de un blend -o un vino de corte, como te guste más- que posee 60% de malbec, 18% de tempranillo, 12% de merlot y 10% de syrah.
Es súper agradable a la boca, con el equilibrio justo entre taninos y acidez. Se advierte muy frutal, pero porque recuerda principalmente el sabor de las uvas, que de eso se trata el vino básicamente. Tiene 14% de alcohol.
Evidentemente en este blend de Magna, Familia Zuccardi puso las mejores uvas que resultaron de esa gran cosecha. Es un vino para acompañar carnes rojas preparadas de cualquier manera, porque en todos los casos ayudará a resaltar sus sabores. También se lo puede disfrutar solito nomás, por el placer de tomarte un vino a la noche, cuando termina el día. Y, para los golosos, va perfectamente con un buen chocolate.
Como siempre, para cerrar este comentario, recordá que si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, pedí un remise o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar de la vida. Que una cosa no te impida la otra.

Llegó el viernes, día para saber sobre otro vino argentino

Y si hablamos de un gran vino argentino, hay que hablar de un malbec. Y si hablamos de un malbec es inevitable referir a la marca Luigi Bosca, de la Bodega Arizu, que hace de esta cepa emblema un ícono de la vitivinicultura argentina.
Esta vez nos tomamos en familia y con amigos un Luigi Bosca Reserva Malbec de la cosecha 2003 D.O.C. (Denominación de Origen Controlada), proveniente de Luján de Cuyo. Un VINO con mayúsculas, exquisito, que te dan ganas de tomártelo todo vos solo, de a poquito hasta que quedes en los brazos de Morfeo.
Lógicamente, lo tomamos con una variedad de carnes asadas (dirían los glamorosos). En verdad, fue con un asado de esos que quedan en el recuerdo por lo rico de los cortes presentes en la parrilla: ojo de bife, pechito de cerdo, lomo y siguen las firmas, es decir, carne de primerísima (el vino lo ameritaba). Dado lo frutal que se advierte en la boca este malbec (aunque con la cuota justa de madera) podría ir bárbaro con cualquier carne vacuna o de cerdo bien preparada, lo suficientemente sazonada como para que no le robe el sabor original. Y hasta con buenos platos de pasta.
Es un vino para disfrutar, solo, en pareja o con amigos (lo mejor es compartirlo, como el mate). A lo que voy es que se deja tomar sin problemas porque es rico, así de simple. Pero cuidado, porque tiene 14,5%.
Es también un vino para quedar muy bien si es necesario hacer un regalo. Está en el rango de precios alto, de $35 para arriba. El valor tiene que ver con que es un vino de guarda. En la etiqueta recomiendan una guarda de 10 años. Nosotros lo tomamos a los 5, nos adelantamos un poco, pero la verdad es que valió la pena. E imagino que dentro de 5 años estará igual de bueno.
Para terminar te cuento de qué trata la D.O.C: es una especie de certificación de calidad sobre el cuidado que ha tenido el vino desde el viñedo hasta que llega a tus manos. En la Argentina hay dos D.O.C, la de Luján de Cuyo y la de San Rafael, ambas en Mendoza. Es la garantía de que te estás tomando un vino que cumple con los requisitos exigidos por el Consejo Regulador.
Esto fue todo por hoy. Como siempre, si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, tomate un remise o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar la vida. Que una cosa no te impida la otra.

Hoy es viernes ... día del vino argentino

Llegamos al último día hábil de la semana (o cuasi último para muchos mortales) y es tiempo de recomendarles un vino argentino, de esos que quedan en la memoria para siempre.
Y disculpen, pero nuevamente caí en las garras de un blanco. El otoño seco de Buenos Aires me recuerda al encantador otoño de mi Mendoza, donde el solcito te acaricia todas las tardes ... momento en que siempre es bueno tener un vinito a mano. Esta vez cayó un chardonnay sanjuanino que bien vale anotar porque es un vino que ronda los $10, así que lo podés tener en tu bodeguita para tomarlo en cualquier ocasión.
El vino en cuestión es el Ampakama Chardonnay 2007 de la bodega Casa Montes. Un blanco súper frutal, con baja acidez, y que permanece un buen rato en la boca. Cuando olés sus aromas vas a recordar la banana madura, rica, y seguramente se te vengan a tu memoria otras frutas, que conozcas bien producto de tu experiencia.
Hay que tomarlo frío (en la etiqueta se recomiendan 10º) y con cuidado porque, pese a ser blanco, tiene 13,9% de gradación alcohólica, es decir, pega. Y al ser tan frutal no te das cuenta. Es uno de esos vinos que yo llamo "peligrosos" porque lo tomás como si nada pasase y, en verdad, el alcohol se sube a la cabeza como cualquier otra bebida.
Con este Ampakama (que quiere decir, en voz huarpe -la tribu más importante que habitó Cuyo- "tierra sin nombre" o "tierra sin dueño") acompañé unos fideos tirabuzón con salsa de crema y jamón, un pan de carne y un pollo al horno, y en todos los casos se destacaron los sabores de la comida, aún en el caso de la carne que estaba bien sazonada pero no repicante. El vino se la bancó bárbaro en todos los casos. Imagino que sucedería lo mismo con las minutas de todos los días o con algún otro plato más elaborado que no se exceda en grasas o condimentos que maten el sabor del vino.
La recomendación de hoy es doble porque, cada vez que comprás una botella de este producto, ayudás a la iniciativa Help People´s Future, orientada a sacar a los chicos de la calle y mantenerlos en el sistema educativo. Es una movida que Casa Montes realiza junto a Gustoworld, un importador de bebidas internacional.
Este Ampakama ha sido el vino recomendado de este viernes. Como siempre, si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, tomate un remise o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar la vida. Que una cosa no te impida la otra.

Nuestro vino argentino de cada viernes

Hoy vamos a hacerle honor al malbec argentino (sí, ya sé, de origen francés, pero como los franchutes nunca le prestaron atención ya está más que bien adoptado y adaptado al terruño argento). Y la bodega que le rinde homenaje en mayúsculas a esta cepa es Escorihuela.
Estoy hablando del malbec Escorihuela Gascón cosecha 2005. Está de más decirlo pero es un vinazo, ideal para acompañar comidas más elaboradas a partir de este otoño que está empezando a sentirse justo a partir de hoy.
Es un malbec frutal, que te recuerda el ahumado de los productos de la Patagonia, y que permanece en la boca el tiempo justo para volver a acompañar un bocado de la comida o volver a tomarlo solito, en un momento de tranquilidad.
Es un vino para disfrutar, muy agradable y que imagino muy bueno después de varios años de elaboración. Una botella para buscar en cualquier comercio amigo de los vinos que va a ser fundamental en tu bodeguita o ideal para regalar.
La bodega Escorihuela es la responsable de la elaboración de los vinos Escorihuela Gascón, Carcassone y Pinar del Río. Está ubicada en Godoy Cruz, Mendoza, donde funciona 1884, el restaurante de Francis Mallman. Forma parte del Grupo Catena Zapata que, además de Escorihuela, es dueño de Bodegas Esmeralda (vinos Estiba I, Rodas) y Catena (Catena Zapata, Angélica Zapata, DV Catena, Saint Felicien, Alamos) y La Rural (Felipe Ruttini, Rutini, San Felipe y Pequeña Vasija).
Y ya sabés, si vas a tomar alcohol después no manejes, dejá que lo haga alguien que no bebió o tomate un remise o esperá el tiempo suficiente hasta que se vaya el efecto. Cuidate y cuidá a los demás que la vida está buena.

¿Nos tomamos un vino argentino?

Y si vamos a hablar de un vino típicamente argentino vamos a hablar hoy de un ... torrontés (sí, malbec, lógico, pero ya sabés que estoy a favor de reivindicar los blancos). Como todavía resisten algunos calorcitos nos podemos atrever a tomar unos blanquitos fresquitos. Es el caso del Alta Vista Premium Torrontés 2005, ideal para acompañar cualquier comida liviana, que no tenga una gran cantidad de condimentos pero me parece también que va como aperitivo, para tomarlo solito y disfrutarlo en toda su expresión. Es un vino muy frutal que se debe tomar a la temperatura que recomienda la misma bodega, entre 7º y 8º, porque de lo contrario no se advierten sus características.
Las uvas de este torrontés provienen de Salta y luego el vino se elabora en la Bodega que Alta Vista posee en Mendoza. Hay que recordar que Alta Vista es una de las bodegas que posee el grupo familiar francés Edonia.
El tenor alcohólico es de 14,5%. Aquellos de aguante débil deben tener cuidado porque es tan agradable al tomarlo que tal vez pierdan noción de la gradación alcohólica que están incorporando. Los que ya tienen cultura alcohólica no van a tener problemas.
Y ya sabés, si tomás no manejés. Tomate un remise, que maneje un acompañante que no tomó o quedate a dormir en el lugar en que te encuentres el tiempo suficiente hasta que el alcohol se evapore.

Nuestro vino argentino de cada viernes

Sí señoras y señores, ha terminado la semana y hay que preparar el finde, del que siempre hablan los adolescentes. Por ende, hay que pensar en el vinito que nos vamos a tomar los más grandecitos. Quienes siguen este blog saben que el fin de semana pasado, post paro, hubo asado (al menos en mi casa). No vamos a entrar en detalles sobre la calidad de la carne y esas cosas ... pero sí en los de los vinos que nos tomamos con el asadito.
Sí, fueron varios (lógico, éramos ocho adultos). Pero hoy vamos a hablar de dos de ellos: un bonarda de Navarro Correas y un merlot de Casa Montes.
Arrancamos con el bonarda (no sé si estuvo bien o mal, si es un vino para arrancar o no, pero fue el primero). Recordemos que la uva bonarda ha sido tradicionalmente la responsable de los populares borgoña que, seguramente, viste en la mesa familiar durante muchos años. Era considerada una especie de patito feo, hasta que vino la onda de los varietales y algunos enólogos curiosos la rescataron y comenzaron a crear unos vinazos ... como este de Navarro Correas, Colección Privada cosecha 2005. En pocas palabras, se trata de un vino que se hace notar cuando lo degustás. En la nariz "sonó" muy agradable y cuando lo tomás esa suavidad se traslada a la boca. Con carnes, como las del asado, va espectacular.
El segundo es un Merlot Roble de la bodega sanjuanina Casa Montes, cosecha 2001. Un merlot muy frutal, que sabe a ciruela dulzona y al que se le advierte fácilmente el paso por madera. Va genial con la carne pero me lo imaginé que iría muy bien también con un carré de cerdo.
La semana que viene les cuento más. Advertencia: puse la foto del Navarro Correas porque fue la que más me gustó. Ah, y si toman alcohol, no manejen: llamen a un remise, quédense donde están hasta que se les pase el efecto, o que maneje alguien que no haya bebido. Buen fin de semana

Fin de semana de asadito ... y se viene el vinito ...

Y sí, después de la espera por la crisis del campo y como pinta el fin de semana, hay que ir preparando la picadita, la carne para el asado ... y el vinito, claro. Esta vez vamos por un tinto, por un merlot. Tengo que reconocer que la uva merlot no es una que me llame particularmente la atención: tomo un vino con esta cepa cuando me invitan o cuando no hay más remedio ... Y así fue cuando visité mi bodeguita. "Vamos a abrir este merlot" me dije, desconfiada, pensando que no iba a ser sorprendida en la elección, y que además, me iba a quedar para, más adelante, preparar una carne o una salsa.
Y me equivoqué. Me topé con un merlot que me sorprendió porque me resultó muy frutal, con una acidez tal que se puede comer tanto con una carne como con un plato de pastas. El vino en cuestión fue un Dante Robino Merlot 2005, de la bodega Dante Robino. El precio ronda los $15, así que cada uno sabrá en qué momento/s comprar un vino de este tipo.
Con este vino acompañé unas costillitas que tenía acobachadas en el freezer de algún asadito del verano, también unos ravioles de ricota y hasta una tarta de atún, es decir, comidas que puede hacer cualquier persona en su casa.
Así que gracias a este vino me atreveré en próximas oportunidades a probar otro merlot sin tantos prejuicios.

El vinito de la semana

Y en esta oportunidad vamos a darle el changüi positivo a otro blanco. Sí, la verdad es que para esta época, donde el calorcito todavía pega, hay que tener un blanco siempre en la heladera, que se puede tomar fresquito y acompañar distintas cosas.
Y para cumplir con este humilde precepto me tomo el atrevimiento de recomendar un chardonnay de Estancia Mendoza, cosecha 2007. Es un blanco que va bien con cualquier comida cotidiana, a saber: pizza, milanesas, humita, puchero, pastas, pollo y demás minutas caseras.
Lo atractivo de este chardonnay es que tiene baja acidez, y sus aromas son frutales, lo que deja que puedas tomarte una copita a la tardecita, mientras baja el sol y mirás las flores de tu jardín o de tu balcón (me salió en versito).
En serio, el blanquito está bueno. Estancia Mendoza es una marca de Fe.Co.Vit.A, la Federación de Cooperativas Vitivinícolas de la Argentina, en otras palabras, la mayor bodega del país, que elabora, por ejemplo, el tradicional vino Toro. El precio ronda entre los $8 y los $10, según la zona en que se encuentre el comercio que lo ofrece. Es una marca difícil de conseguir en la Capital, como gran parte de las etiquetas de Fe.Co.Vit.A. En el resto del país no hay inconvenientes en comprar las marcas de esta bodega.
Así que aprovechá los últimos días de calor y probá este blanquito. Ya vendrá el fresquito y ahí estaremos con todas las posibilidades que nos ofrece el mundo de los tintos argentinos.

¿Nos tomamos un vino?

Hoy es viernes. Parece que el fin de semana viene mejor, con solcito por fin y calorcito. Bueno, como es fin de semana de Vendimia (en Mendoza comienzan hoy a la noche los actos finales de la Fiesta Nacional de la Vendimia) y la cosa pinta relajada me voy a tomar el atrevimiento de recomendarles un vinito: Terrazas Torrontés Reserva 2007, de la Bodega Terrazas de Los Andes (Chandon).
Lo saqué de mi bodeguita sin mirar, lo puse en la heladera y una de estas noches lo abrí, sin haberle prestado suficiente atención a la etiqueta. Cuando lo probé (degusté en la jerga) quedé maravillada porque era un vino fresco, con aroma frutales, que en la boca se sentía muy rico (al final de eso se trata, de que te guste). Como tengo accesorios para guardar el vino por unos días sin que se oxide pude acompañar varias comidas con este torrontés de Salta: un arroz (uy, perdón, risotto) con embutidos (según dice la receta), es decir, choricito colorado, jamoncito y alguna otra cosa que encontré por ahí; una tarta de choclo bien mendocina y unas pastas. En todos los casos, incluido el risotto que lo preparé suave pese a los chacinados, el vino resaltó el sabor de la comida, es decir, estuvo buenísimo comer con ese torrontés.
Claro, los expertos dirán que soy una loca, una ignorante, por haberme tomado en marzo del 2008 un Reserva con fecha 2007. Sí, puede ser. Pero la verdad es que lo abrí sin fijarme en la añada. Seguramente dentro de unos años ese vino esté más bueno que el arroz con leche que hacía mi mamá. Bueno ... lo mío fue un anticipo, una certeza de que si se lo compran y lo guardan habrán hecho una buena inversión (porque no sé el precio pero es de alta gama, o sea, de los caritos). Y no vengan con eso de que el vino blanco no es vino y esas cosas, este torrontés está buenísimo, lo puede tomar cualquiera y en estos días de calor mejor porque hay que beberlo frío.