
Y como esta semana estuve de celebración, abrí un vino argentino que mereciera el festejo. Opté por el CXV, Cientoquince, de la salteña Bodega La Rosa (ex Michel Torino), del Grupo Peñaflor, pensado para celebrar los cientoquince años que ese establecimiento viene elaborando vinos.
Y la verdad es que el homenaje vitivinícola les salió de maravillas: es una vinazo, con todas las letras. Complejo y delicioso. ¿Por qué complejo? Porque es un corte (o blend, en la jerga gastrofashion) de -presten atención- cabernet sauvignon, malbec y tannat. El juego de uvas combinadas al que se prestó el enólogo se tradujo en un vino de color rojo intenso, atractivo, lo ves y te dan ganas de pasar a la boca directo y sin escalas ... pero es necesario hacer la escala de la nariz donde se advierte mucho aroma a ciruelas, de esas bien maduras y dulzonas que, al menos yo, sabía robar de los arbolitos de los vecinos del barrio. El paso por madera se advierte sumamente suave y delicado, acompaña el sabor de la uva, lo realza y no lo mata.
Y cuando llega lo mejor, tomarlo, degustarlo, beberlo, el disfrute alcanza su máxima expresión. No hace falta describirlo porque está bárbaro, este CXV es garantía de vino de calidad rico, ideal -como todo rojito- para las carnes rojas o para disfrutarlo solito. El precio es saladito, por encima de los $65, aunque es posible encontrarlo a valores que dupliquen el aquí mencionado, según dónde se lo adquiera.
Tiene 14º de alcohol, por lo que siempre hay que tener cuidado al beberlo. O mejor, recordá que si tomaste, no manejes, que lo haga otro que no haya tomado. Si no, pedí un remise o un taxi, o quedate el tiempo necesario en el lugar en que te encuentres hasta que hayan pasado los efectos del alcohol. Recordá que lo divertido del vino es disfrutarlo, pero para que eso pase hay que aprender a disfrutar de la vida. Que una cosa no te impida la otra
Comienzan las vacaciones en la ciudad de la furia, brindemos con un vinito
Después del retorno del vino, ahora quieren que vuelva la uva a la mesa de todos los días
La uva de mesa volverá a la mesa de todos los días. Es el objetivo que se han propuesto los productores de esta fruta en el país, en el marco del Plan Estratégico Vitivinícola 2020, que apunta a integrar a todos los eslabones de la cadena y consolidar, de una vez, una economía regional que se extiende en casi toda la franja andina de la Argentina, desde Salta hasta Chubut.
"Queremos lograr la competitividad en toda la cadena de producción y comercialización de la vitivinicultura, que todos los eslabones sean competitivos de cara al 2020", dijo José Molina, presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina. Por ello, se lanzó de manera oficial en Buenos Aires el Plan Estratégico de la Uva de Mesa (PLANUVA), orientado a que la uva sea consumida de manera cotidiana por los argentinos y, en ese marco, consolidar el mercado interno para crecer en exportaciones.
Actualmente, las exportaciones de uva de mesa alcanzan los u$s80 millones, y la meta es llegar a los u$s200 millones por este concepto en el 2020. ¿Cómo van a hacer? Atacarán por diversos frentes, uno de los cuales ya está abierto: incrementarán cada vez más la producción de uvas de calidad. Es decir, los argentinos estamos acostumbrados a comer uvas de las variedades moscatel y cereza, que son las que se encuentran en cualquier verdulería. Pero en los últimos años vienen creciendo una variedad que, parece, a los argentinos nos gusta más, la red globe, una uva roja que tiene el ollejo más suave, menos duro. Los productores, que suman 550 entre San Juan y Mendoza -más precisamente 500 en San Juan y 50 en Mendoza- están experimentando, junto con el INTA, nuevas variedades más acordes al gusto del consumidor local.
Otra acción que impulsarán será desarrollar productos de valor agregado a partir de la uva. Por un lado, aparecen los productos gourmet y, por el otro, aquellos más orientados al mercado de las galletitas o las golosinas. Un ejemplo fue el alfajor creado en base a harina de soja y proteínas d ela uva, cuya fabricación se destinó a los colegios y comedores escolares para darles a los chicos la cuota de proteínas necesarias a través de un producto que les gusta. Si bien este proyecto anduvo no se continuó y, en el marco del PLANUVA, se buscará retomarlo.
También intentarán imponer costumbres milenarias, como comer las 12 uvas cuando comienza un nuevo año, como una manera de llevar la fruta de Baco a la mesa de todos los días. Además, de comenzar a utilizar a la uva en ornamentaciones y postres.
Así, mientras se consolida el mercado interno, se buscará ampliarse en el externo. Sucede que las uvas argentinas tienen muy poco peso en las exportaciones mundiales de esta fruta. Uno de los líderes es Chile, que comparado con los países del hemisferio sur productores de uva, es el que se lleva el 62% de las exportaciones totales. La Argentina apenas aporta el 4,3%.
Para crecer en este rubro los productores junto con el INTA realizarán experimentaciones genéticas para producir uvas en los momentos en que los grandes productores no tienen y, así, buscar los mercados externos en contraestación. Esto permitirá que la uva se cotice a mejores precios y se incremente su participación. E intentarán, al mismo tiempo, volver a las fuentes: la uva fue la primera fruta que la Argentina exportó en la década del ´30 y eso se perdió con los años. Hoy la uva es uno de los productos que se exportan que mejor precio tiene -u$s1,2 por kilo contra u$s0,61 promedio del resto de la canasta de frutas- pero ocupa el sexto lugar en volumen y el quinto en facturación. La líder del segmento es la pera, que se lleva el primer puesto en ambos rubros.
Con estas premisas, la industria buscará crecer interna y externamente. El PLANUVA será presentado en los próximos días en las distintas provincias productoras y, a partir de allí, se delinearán diversas estrategias adicionales, como por ejemplo, una campaña de promoción para que vuelva la uva a la mesa de todos los días, similar a la del vino argentino y a la que, hace varias décadas atrás, realizaron los productores de manzana, para incentivar su consumo cotidiano.
Hoy es viernes ... día de vinito
Sí, y parece que este fin de semana sí viene lindo (vamos a ver si el tiempo le hace caso al pronóstico, porque últimamente se está haciendo el rebelde). Por eso hay que aprovechar para hacer un asado y adelantar la temporada de otoño en esta materia.
Entonces, si estás de asadito, un vino que puede ir muy bien es el Michel Torino Colección Tannat, de Bodega El Esteco. Tannat es una variedad de uva originaria de Francia, que en América del Sur se da muy bien en Uruguay (de hecho, es la cepa que mejor saben elaborar los vecinos del charco). La verdad es que nunca probé (uy, perdón, degusté) un tannat uruguayo, como para saber cómo se elabora un buen vino de esta cepa. Pero este tannat de Michel Torino me encantó porque, pese a que su color es violeta intenso, cuando lo llevás a la boca el sabor no es tan fuerte como su color pareciera anticiparlo. Y esta característica es lo que te permite que puedas acompañar carnes y pastas con este producto.
El rango de precio de este vino ronda los $10, es decir, no te encarece tanto un asadito. Y si lo querés para acompañar tus comidas de la semana, dale para adelante, no te vas a arrepentir.
